sábado, 31 de julio de 2010

OSHO. EL LIBRO DE LA MUJER (2)

Las mujeres están yendo en contra de sí mismas, intentando arreglárselas a toda costa. Pero eso no es natural. Lo natural es el útero de la mujer, ese útero anhela un bebé. El hogar es el útero visible que hay fuera de la mujer, es una proyección del útero interno.


Cuando a la mujer ya no le interesa el hogar, ya no le interesa su útero. Pero el útero sigue ahí. Y los hombres y las mujeres no son iguales, porque al hombre le falta su útero... Son tan diferentes que cómo pueden ser comparados en términos de igualdad o desigualdad.


La mujer para ser realmente mujer, tiene que ser más y más femenina...Y el hombre, para ser realmente hombre, tiene que ahondar en su masculinidad lo más profundamente posible. (pág. 44).


Cuando son polos opuestos, surge entre ellos una gran atracción, un gran magnetismo. Y cuando se juntan, cuando se encuentran en la intimidad, aportan dos mundos diferentes, dos dimensiones diferentes, dos riquezas diferentes, y ese encuentro es un tremendo beneficio, una bendición.

No hay comentarios:

Publicar un comentario